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Sangüesa-Zangoza

Sangüesa debe su esplendor a un puente. A él y al Camino de Santiago, por supuesto. Corría el año 1089-1093 cuando el rey de Pamplona y Aragón, Sancho Ramírez, ordenó la construcción de una pétrea pasarela que permitiera superar el curso del río Aragón. Al otro lado, mandó levantar una iglesia y un palacio.
Serían los primeros edificios de una ciudad que creció al amparo de la ruta jacobea y llegó a contar hasta con 12 hospitales de atención al peregrino. Hoy, Sangüesa sigue sorprendiendo al que la visita por la riqueza de su patrimonio histórico y artístico. No en vano, de ella se dice que tiene un monumento en cada calle.

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